viernes, 13 de febrero de 2009

LA HORA FRÍA

TÍTULO ORIGINAL: La hora fría
CALIFICACIÓN: 4
Fecha de visión: 9 de agosto de 2.008
NACIONALIDAD: España
AÑO: 2.006
DIRECCIÓN: Elio Quiroga
INTÉRPRETES: Silke, Pepo Oliva, Omar Muñoz, Nadia de Santiago, Carola Manzanares, Jorge Casalduero, Julio Perillán, Sergio Villanueva, Pablo Scola, Marco González, Eve Trowbridge, Rober "Bob" Rainsford.
MÚSICA: Alfons Conde
FOTOGRAFÍA: Ángel Luis Fernández (color)
GUIÓN: Elio Quiroga
CRÍTICA:
El bunker
Una de las ventajas del cine de terror y ciencia-ficción es que no es necesario explicar los hechos. Uno puede, por ejemplo, disfrutar viendo como los zombies arrasan la civilización sin que sea necesario saber por qué los muertos vuelven a la vida; o aceptar, en otra película, la invasión (o el contacto) extraterrestre como un hecho consumado, sin que los motivos que les mueven a invadirnos o contactarnos, o incluso la procedencia de esos seres, sea importante. Es más, en muchas ocasiones, una explicación de más puede fastidiar lo que, hasta entonces, era un buen filme, y es curioso como, en esos casos, lo inverosímil no es que los muertos salgan de sus tumbas convertidos en caníbales, o que exista vida en otros mundos y les parezcamos dignos de atención, sino la torpe explicación que los guionistas se empeñan en darle a estos hechos.
Pero una cosa es eso y otra muy distinta montarte toda una película en base a esta peculiaridad, es decir, empezar a desvariar sabiendo que, como todo puede quedar al final en el aire, puedes incluir zombies que no mueren a menos que se les dispare (aunque se diga lo contrario) o fantasmas fluorescentes. O inventarte una argumentación muy traida por los pelos (los niños deben vivir ajenos al terror que nos rodea cada noche, aunque ellos lo vean continuamente) para no tener que soltar prenda y ahorrarte una explicación que se caería por su propio peso. Y tampoco se puede cimentar todo un filme sobre un único plano final, por muy impactante que sea (¿acaso creía el señor Quiroga que nos íbamos a quedar tan sobrecogidos que íbamos a olvidar hora y media de desvaríos?).
O mira, puede que esté equivocado y lo explicaran todo a mitad del metraje, lo que pasa es que el director, para mantener el suspense, lo introduce en un parlamento de Jesús (Omar Muñoz), y, claro, como todos los diálogos los vocaliza como si tuviera una patata en la boca, pues eso.

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