viernes, 10 de abril de 2009

EL NOMBRE DE LA ROSA

TÍTULO ORIGINAL: Le Nom de la Rose
CALIFICACIÓN: 9
Fecha de visión: 1 de agosto de 2.008
NACIONALIDAD: Francia, Italia, Alemania
AÑO: 1.986
DIRECCIÓN: Jean-Jacques Annaud
INTÉRPRETES: Sean Connery, Christian Slater, F. Murray Abraham, Michael Lonslade, Helmut Qualtinger, Elya Baskin, Valentina Vargas, Ron Perlman, Volker Prechtel, Feodor Chaliapin Jr., William Hickey, Michael Habeck, Urs Althaus, Leopoldo Trieste, Franco Valobra.
MÚSICA: James Horner
FOTOGRAFÍA: Tonino Delli Colli (color)
GUIÓN: Andrew Birkin, Gérard Brach, Howard Franklin y Alain Godard, basado en la novela de Umberto Eco.
CRÍTICA:
Muertos de risa
Jean-Jacques Annaud es uno de los mejores directores vivos a nivel mundial, autor de unas cuantas películas francamente interesantes, al que su excentricidad y algunos patinazos a la hora de elegir proyectos siguen manteniendo en una segunda fila inmerecida. Su mayor éxito internacional (y su mejor obra) es esta excelente adaptación de la magnífica novela de Umberto Eco, que supuso, en su día, la recuperación de ese gran actor que es Sean Connery, que llevaba en ese momento una década hundido en producciones de nula o escasa calidad.
Sustentada en un guión prodigioso que sigue con fidelidad la parte más comercial de la novela, la cinta se beneficia además de una extraordinaria fotografía y de una maravillosa banda sonora de Horner, aquí absolutamente inspirado, amén de una exquisita ambientación, impactante y muy cuidada. En el terreno interpretativo es difícil destacar a alguien, dado el gran nivel al que brilla todo el elenco, pero es imposible olvidarse del fantástico Salvatore que encarna el siempre solvente Ron Perlman (y a mí, particularmente, al igual que a Adso, también me es muy difícil olvidar a Valentina Vargas).
En definitiva, una película casi redonda, emocionante y emotiva, una defensa a ultranza de la cultura y de la libertad de pensamiento.

Cuenta Arturo Pérez-Reverte en uno de sus artículos sobre la guerra de la antigua Yugoslavia que, cuando a consecuencia de un bombardeo, la biblioteca de Sarajevo (creo que era Sarajevo), que conservaba algunos incunables y libros de gran valor, comenzó a arder, los habitantes de la ciudad se lanzaron al edificio en llamas para intentar rescatar algunos pocos ejemplares, los que a cada uno le cabían en los brazos, ignorando el fuego enemigo, que aprovechó la inmensa tea para disparar sobre ellos. Así, hombres y mujeres que no se aventuraban a salir a la cola del pan por miedo a los francotiradores serbios, lo arriesgaron todo por salvar unos cuantos libros.
Quien no entienda por qué lo hicieron no disfrutará esta película en toda su plenitud.

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