TÍTULO ORIGINAL: Road to PerditionCALIFICACIÓN: 7
Fecha de visión: 1 de octubre de 2.008
NACIONALIDAD: EE.UU.
AÑO: 2.002
DIRECCIÓN: Sam Mendes
INTÉRPRETES: Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law, Daniel Craig, Jennifer Jason Leigh, Tyler Hoechlin, Stanley Tucci, Liam Aiken, Dylan Baker, Ciarán Hinds, Rob Maxey, Craig Spidle, Ian Barford, Stephen Dunn, Paul Turner
MÚSICA: Thomas Newman
FOTOGRAFÍA: Conrad L. Hall (color)
GUIÓN: David Self, basado en el cómic de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner
CRÍTICA:
Padre e hijo
Esta es, por encima de otras consideraciones, una película de amor. Más allá de que estemos ante una magnífica cinta de gangsters; más allá de que se le introduzcan elementos tan originales (y chirriantes) como el personaje de Jude Law; más allá de la perfección técnica de la fotografía de Hall o de la estupenda banda sonora de Newman; por encima del saber estar de Paul Newman, el histrionismo de Law y Craig o la fuerza contenida de Hanks (nunca ha sido santo de mi devoción, pero aquí está sobresaliente), esta es una película de amor.
Una película de amor paterno-filial a tres bandas: el oculto, latente, casi secreto para los dos, que Michael Sullivan siente por su hijo, y que ambos van descubriendo en su huida; el amor defraudado que John Rooney siente por Connor, un lastre contra el que no puede hacer nada (la fuerza de la sangre) y que le lleva a traicionar el amor por el que en verdad quisiera que fuera su hijo, el amor de perro fiel de Sullivan hacia Rooney...
Amores de padres e hijos huérfanos de amor.
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