TÍTULO ORIGINAL: Funny Games
CALIFICACIÓN: 8
Fecha de visión: 7 de mayo de 2.009
NACIONALIDAD: Austria
AÑO: 1.997
DIRECCIÓN: Michael Haneke
INTÉRPRETES: Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Frank Giering, Stefan Clapczynski, Doris Kunstmann, Christoph Bantzer, Wolfgang Glück, Susanne Meneghel, Monika Zallinger
MÚSICA: No original
FOTOGRAFÍA: Jürgen Jürges (color)
GUIÓN: Michael Haneke
CRÍTICA:
Algo más que cómplices
Verdadero desasosiego es el que consigue transmitirnos Haneke en esta inquietante cinta, donde el Mal no necesita revestirse de máscaras deformes, ni deslizarse por lóbregos paisajes, sino que se nos presenta el día menos pensado, inmaculado, joven y bello, en la cocina de nuestra casa, pidiéndonos educadamente una docena de huevos.
Tampoco son necesarias negras y oscuras motivaciones, hechizos, encantamientos ni maldiciones; el Mal no necesita razones, salvo la de divertirse, pasar un buen rato a nuestra costa. El horror, el miedo, el estremecimiento, provienen así de dos ángeles mortales con apariencia casi seráfica, y es mucho peor de esta manera; la tranquilidad, la calma con que desatan la violencia más irracional, y la falta absoluta de piedad o remordimientos, los hace verdaderamente aterradores.
Pero el director no está dispuesto a dejarnos ser observadores ajenos, meros espectadores, sino que nos involucra de lleno en los hechos, nos hace cómplices, nos señala directamente, retándonos a levantarnos y no participar en sus juegos, juegos que se han preparado, parece decirnos, en nuestro honor. Imposible: asumimos nuestra culpabilidad "voyeur", y asistimos, hipnotizados, asqueados y horrorizados a la sinrazón que se nos muestra.
Sólo un pero, en esta obra casi perfecta, y es la escena del mando a distancia, una vuelta de tuerca que todavía no sé si me encanta o me defrauda. El resto es terroríficamente perfecto.

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