martes, 30 de marzo de 2010

LOS IDIOTAS

TÍTULO ORIGINAL: Idioterne
CALIFICACIÓN: 6
Fecha de visión: 28 de mayo de 2.009
NACIONALIDAD: Dinamarca, Suecia, Francia, Paises Bajos e Italia
AÑO: 1.998
DIRECCIÓN: Lars von Trier
INTÉRPRETES: Bodil Jorgensen, Jens Albinus, Troels Lyby, Anne Louise Hassing, Nikolaj Lie Kaas, Louise Mieritz, Henrik Prip, Luis Mesonero, Knud Romer Jorgensen, Trine Michelsen, Anne-Grethe Bjarup Riis, Paprika Steen, Erik Wedersoe, Michael Moritzen, Anders Hove
MÚSICA: No tiene
FOTOGRAFÍA: Lars von Trier (color)
GUIÓN: Lars von Trier
CRÍTICA:

Cobardes

El bautizo de Lars von Trier en el movimiento que él mismo se había encargado de fundar (en teoría, buscando realizar un cine más puro y sin artificios), y que, más tarde, él mismo se encargó de enterrar, prescindiendo de los puntos de su manifiesto que le incomodaban cuando le convenía, es esta interesante película, en la que el director danés da rienda suelta a su desmesurado afán por polemizar; ese es el mayor handicap de una cinta que olvida a veces su propia razón de ser, supeditándose a la última vuelta de tuerca que se le pasaba por la cabeza a su creador.

Y es que von Trier, un director imprescindible, se mire por donde se mire, capaz de realizar maravillas como "Rompiendo las olas" o "Dogville", egocéntrico y megalómano como sólo los genios saben serlo, se rinde en esta ocasión a la premisa de que el director es la estrella y se olvida del espectador (si este hombre no tuviera en mente constantemente a los críticos y detractores de sus filmes, todos saldríamos ganando), que tiene que soportar todos sus desvaríos, supuestamente revolucionarios y rompedores, para poder disfrutar de un final realmente demoledor, de esos que te dejan clavado en la butaca.

A pesar de todo, pese a lo repetitivo y prescindible de muchas de las escenas, y aunque sólo sea por ese final, merece la pena seguir las vicisitudes de ese grupo de hedonistas disfrazados de revolucionarios, cobardes avergonzados cuando se enfrentan a aquellos que pretenden imitar, cobardes teóricos de la revolución incapaces de llevar sus ideales a la práctica (las similitudes con los progres que pretendían cambiar el mundo en el 68 y que hoy son los mismos que se encargan de mantener el statu quo no son casuales).  Sólo el personaje de Karen (enorme Bodil Jorgensen), inicialmente deslumbrada por la libertad que encuentra, desencantada al fin, pero sin nada que perder, se mantiene firme en sus ideales, regalándonos una de las escenas más escalofriantes de los últimos tiempos.

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