TÍTULO ORIGINAL: Begotten
CALIFICACIÓN: 0
Fecha de visión: 26 de mayo de 2.010
NACIONALIDAD: EE.UU.
AÑO: 1.990
DIRECCIÓN: E. Elias Merhige
INTÉRPRETES: Brian Salzberg, Donna Dempsey, Stephen Charles Barry, James Gandia, Daniel Harkins, Michael Phillips, Erik Slavin, Arthur Streeter, Adolfo Vargas, Garfield White
MÚSICA: Evan Albam
FOTOGRAFÍA: E. Elias Merhige
GUIÓN: E. Elias Merhige
CRÍTICA:
Menos que cero
Domingo, 29 de agosto de 2.004. Edición digital del periódico español "El Mundo". Cultura (ejem, ejem): "Una limpiadora de la Tate Britain tira una bolsa de basura sin saber que era una obra de arte expuesta". Una obra del (ejem, ejem) artista alemán Gustav Metzger, quien, aunque se recuperó la bolsa -que contenía trozos de cartón y periódicos viejos-, consideró que estaba muy deteriorada y la sustituyó por otra. Si seguimos leyendo, vemos que lo mismo le había ocurrido tres años antes a Damien Hirst (aquella vez, lo que la limpiadora había arrojado a la basura fue un cenicero lleno de colillas y paquetes de tabaco vacíos), considerado el (ejem, ejem, ejem) artista vivo por cuya obra más se ha pagado.
El Arte Moderno es lo que tiene: que no está al alcance del vulgo, que es incapaz de captar los sutiles matices y la crítica velada escondida en esas Imperecederas Obras. Como este "Pegotte" (uy, perdón, "Begotten"; ¿qué estaría yo pensando?), que, para el común de los mortales -ya saben, ese que se extasía ante Velázquez, Goya o Miguel Ángel, pero que sale bostezando del Guggenheim, el muy inculto-, sería algo así como una plasta de boñigas aderezada con vómitos, pero que, nosotros, egregios miembros de la comunidad, salvaguardas del saber y de la cultura, disfrutamos hasta extremos próximos a la eyaculación.
Ah, Elias (¿puedo llamarte así, verdad, maestro?). ¿Qué te movió a perpetrar esta Obra Maestra? ¿Alguna subvención? ¿Te pasaste con los porros? ¿Pura caradura? Yo, en mi ignorancia, me decanto por la hipótesis más carnal: la gilipollas de Donna Dempsey te había dado calabazas, y como la tía iba de snob, se te ocurrió esto para vejarla y humillarla. ¡Qué grande lo tuyo, chaval!
Y ahora les dejo, que tengo que imitar a Ray Milland en cierta mítica película de ciencia-ficción. Ya saben, esa que terminaba con una frase de la Biblia, algo así como "Si tus ojos te ofenden, arráncatelos". Va a doler, pero se lo tienen merecidos, los cabrones.

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