TÍTULO ORIGINAL: The Wind That Shakes the Barley
CALIFICACIÓN: 6
Fecha de visión: 8 de julio de 2.009
NACIONALIDAD: Irlanda, Gran Bretaña, Alemania, Italia, España y Francia
AÑO: 2.006
DIRECCIÓN: Ken Loach
INTÉRPRETES: Cillian Murphy, Liam Cunningham, Pádraic Delaney, William Ruane, Orla Fitzgerald, Gerard Kearney, Mary O'Riordan (tcc Mary Riordan), Mary Murphy, Laurence Barry, Damien Kearney, Frank Bourke, Myles Horgan, Martin Lucey, Aidan O'Hare, Shane Casey
MÚSICA: George Fenton
FOTOGRAFÍA: Barry Ackroyd (color)
GUIÓN: Paul Laverty
CRÍTICA:
Mirando hacia atrás con ira
Sólo en otras dos ocasiones, que yo sepa, ha realizado Ken Loach una película histórica: en la magistral "Tierra y libertad" y en la desconocida "Black Jack". Normalmente, el director ha preferido situar sus argumentos en la más rabiosa actualidad, dado que, desgraciadamente, podía extraer de ella material más que suficiente para sus más que justificadas denuncias sociales.
La razón por la que, esta vez, prefiere retroceder hasta prácticamente la fundación del I.R.A. no deja de tener su miga: Loach, como siempre, pretende llevarnos hacia su terreno ideológico, y, para ello, debe presentar como justa la causa irlandesa. No puede -ni quiere- convertirse en portavoz ni propagandista de un grupo terrorista, por lo que debe remontarse a los orígenes de la lucha, cuando las motivaciones eran meramente políticas y de supervivencia, y hasta podían revestirse de un halo de romanticismo, cuando los desmanes de un Imperio Británico todopoderoso y avasallador eran tan evidentes que las simpatías debían por fuerza decantarse hacia el bando más débil. De esa manera, el director puede obviar un siglo de bombas, asesinatos e intransigencia nacionalista, centrándose en la rebelión justa y comprensible de un pueblo oprimido. Pero eso, al fin y al cabo, es como justificar la pervivencia de E.T.A. por la opresión franquista, o como disculpar las atrocidades de Israel escudándose en el exterminio nazi.
En fin, dejando de lado el aspecto panfletario -aunque sea difícil-, nos hallamos ante un filme más que correcto, interesante y bien rodado, adecuadamente interpretado por un Cillian Murphy que sabe dotar a su personaje de las dudas y la fragilidad que requiere, pero también de voluntad y decisión, un héroe a su pesar, que termina cayendo en una vorágine de violencia que le repele, pero a la que no puede sustraerse.
Un paladín romántico, en definitiva, que es lo que Loach pretendía mostrarnos, en sus ansías por justificar lo injustisficable.

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