lunes, 9 de marzo de 2009

EL INCREIBLE HOMBRE MENGUANTE

TÍTULO ORIGINAL: The Incredible Shrinking Man
CALIFICACIÓN: 8
Fecha de visión: Abril de 2.008
NACIONALIDAD: EE.UU.
AÑO: 1.957
DIRECCIÓN: Jack Arnold
INTÉRPRETES: Grant Williams, Randy Stuart, April Kent, Paul Langton, Raymond Bailey, William Schallert, Billy Curtis, Frank J. Scannell, Helene Marshall, Diana Darrin, Luce Potter, John Hiestand, Joe La Barba, Regis Parton.
MÚSICA: Joseph Gershenson
FOTOGRAFÍA: Ellis W. Carter (blanco y negro)
GUIÓN: Richard Matheson y Richard Alan Simmons (este, sin acreditar), basado en la novela del primero "El hombre menguante".
CRÍTICA:
Pequeño Gran Hombre
Richard Matheson es un celebrado escritor de ciencia-ficción estadounidense, muy vinculado al cine, que se caracteriza por la originalidad de sus premisas y la carga psicológica y filosófica con que dota a sus personajes. Así sucede, por ejemplo, con el Robert Neville de "I am Legend" (preferiblemente, en cine, Vincent Price) y con el Scott Carey de la novela que da pie a esta película.
La primera vez que la vi "El increible hombre menguante", gracias a Ibáñez Serrador y sus terrores favoritos, la cinta me sobrecogió; me angustió el horror de ver convertido cada elemento de tu propio hogar en una barrera infranqueable o en una amenaza mortal. Pero son tantas las películas que a uno le marcan de pequeño y que luego, cuando las ves con más edad, te decepcionan horriblemente (ahi está ese "Kung Fu y los siete vampiros de oro", por ejemplo), que afronté el visionado de este filme con bastante desconfianza. Pero no, nos hallamos ante un clásico imperecedero.
Sustentada en un guión inquietante, en una excelente ambientación musical, en unos efectos especiales más que dignos y en una sorprendente actuación de Williams, el filme, fruto de su época e influenciado por los temores de la Guerra Fría, nos sumerge en la degradación moral que acompaña a la degradación física de su protagonista, que va pasando por distintos estadios, hasta alcanzar una aceptación de su condición rayana en la locura mística. En un medio, el cine, que suele confundir grandiosidad con fanfarrias, consuela ver cómo una pequeña producción, al contrario que su protagonista, se hace cada vez más grande.

No hay comentarios: